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Cómo crear un acuario de agua dulce (IV Parte)

En nuestro anterior capítulo os dejamos con todo en marcha y empezando a controlar los parámetros del agua.

Todos los animales que viven en este planeta, y en cualquier otro, tienen unos parámetros más óptimos para vivir. En una de nuestras lecciones os explicábamos cuáles eran estos parámetros para los peces, pero queremos que tengáis claro que no se trata de algo fijo que va desde un máximo hasta un mínimo; por ejemplo, nos atrevemos a decir que tú puedes vivir en lugares cuya temperatura vaya desde 0 hasta 40 grados, aunque lo que más te guste sea estar a 28 grados. Pues con los peces pasa lo mismo.

Así que, como ya hemos elegido qué tipo de peces vamos a tener y qué tipo de ambiente queremos crear en nuestro acuario, lo fundamental antes de nada es que consigamos que todos esos parámetros estén dentro del rango que más les guste a nuestros compañeros acuáticos y cuanto más cerca del valor o rango favorito, mejor. Mantener estos valores será necesario para el bienestar y la salud de nuestro acuario.

A este proceso de adaptación del agua a nuestros parámetros lo llamaremos periodo de acondicionamiento del agua y lo normal es que dure entre dos y tres semanas.

Una vez que todos los valores están correctos empezaremos con el proceso de maduración del filtro. Este proceso se realiza añadiendo las bacterias necesarias para conseguir el equilibrio en nuestro acuario durante un par de semanas.

Recordad, en nuestra última lección os dijimos que la parte biológica del filtro son las bacterias nitrificantes que necesitamos para transformar la materia inorgánica que haya presente en nuestro acuario por otra que resulte menos perjudicial para nuestros peces. Nosotros iremos añadiendo estas bacterias y les daremos tiempo para que colonicen el filtro y así puedan empezar a trabajar.

Una semana después de finalizar la maduración del filtro, por fin, incorporaremos nuestros peces al acuario.

Y hasta aquí hemos llegado, con el sabor de boca de un trabajo bien hecho. Esperamos que hayáis disfrutado del proceso y sobretodo que os hayáis divertido y estéis preparados para vivir un montón de aventuras acuáticas con vuestros nuevos amigos. Sin lugar a duda, con la experiencia de vivir bajo el agua, entenderéis que nada en ella está establecido y que todo fluye y está en constante movimiento. Siempre será mejor mejor moverse poco a poco que pasarse. Y siempre estaremos aquí para ayudaros a solucionar vuestras dudas.

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