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Más que agua para nuestros peces

Se acerca uno de los pasos más importantes en la creación de nuestro primer acuario, la incorporación del agua,Agua y antes de darlo queremos que tengas claros algunos conceptos sobre ella.

Observarás a tus peces, mirarás cómo se mueven, cómo comen o cómo respiran y seguro que no pensarás que el agua que les rodea, ese líquido que apenas se percibe pero sin el cual no podrían vivir, es mucho más que agua, es el medio en el que viven.

Ya sabemos que todas las aguas ni son iguales ni sirven para lo mismo. Algunas son aptas para el consumo humano y otras no. Algunas hidratan la piel pero otras, sin embargo, la resecan. Podemos bañarnos en el mar pero no podemos beber su agua… En fin, nuestro mayor aliado para la supervivencia puede ser, en algunos casos, nuestro enemigo.

Pues bien, todo esto ocurre de la misma forma para nuestros peces, por eso queremos contaros de una forma sencilla unos conceptos básicos para que descubráis en qué agua pueden nadar y vivir vuestros compañeros acuáticos.

Agua de grifo doméstica

Aunque el agua de red es un producto procesado para el consumo humano, resulta bastante aceptable para su uso en acuariología. Su grado de acidez o alcalinidad (pH) y su dureza (gH) dependen de la fuente original y, especialmente, del tratamiento al que haya sido sometida. Podemos consultar la calidad del agua de nuestra casa preguntando a la compañía suministradora.

El agua de grifo se suele tratar de una forma especial para que quede un poco alcalina (con un pH de 7,5 a 8,0). Esto es aconsejable para la gran mayoría de peces pero las plantas acuáticas suelen crecen mejor cuando el pH se aproxima a 7,0.

El agua de red contiene generalmente una amplia gama de sustancias, entre otras, calcio, magnesio y sodio. Además, suele incluir ciertos niveles de cobre indeseables para los peces y que se incorporan al agua a través de las cañerías por las que circula. En el tratamiento del agua también se pueden añadir fluoruros (para reducir la caries de los niños), productos reblandecedores (para evitar incrustaciones en las tuberías) y cloro para matar los microorganismos.

La mejor forma de eliminar el cloro del agua es sometiéndola a una fuerte aireación durante 24 horas, y después ya estará lista para utilizar en nuestro acuario.

Agua de lluvia

En regiones donde la atmósfera es clara, los depósitos de agua de lluvia son una valiosa ventaja para los acuarios. Aunque no tenemos que olvidar que, incluso en las regiones claras, el agua de lluvia puede estar cargada de contaminantes: polvo, gases… Por ejemplo, la lluvia “ácida” puede caer a cientos de kilómetros del lugar donde se ha originado.

En general, salvo estas excepciones, el agua de lluvia se puede utilizar en los peces. Es una forma barata de obtener agua blanda (con bajo contenido en calcio y magnesio) y se puede usar virtualmente para mantener y criar discos y neones. También la podemos mezclar a partes iguales con agua de grifo o agua más dura, para aquellos peces de nuestra comunidad que necesiten mayor dureza (valores más altos de calcio y magnesio). Eso sí, siempre trataremos de evitar el uso del agua caída en las primeras lluvias después de una temporada seca.

Aguas superficiales: ríos y arroyos

El agua de los ríos o arroyos pequeños y poco profundos puede tener fluctuaciones considerables de temperatura en las regiones templadas y montañosas. Debemos fijarnos en la actividad agrícola o industrial, ya sea temporal, permanente o periódica, que se realice aguas arriba, puesto que afectan a la calidad del agua.

Parámetros inquietantes en este tipo de aguas pueden ser: fluctuaciones de caudal a lo largo del año, exceso de algas microscópicas en la época estival, exceso de materias en suspensión en la época de lluvias, posibilidad de infecciones por desagües…

Aguas subterráneas (pozos) y de manantial

Estas aguas son de un enorme valor debido a sus dos propiedades principales: temperatura constante y ausencia de parásitos y de flora microbiana. Sin embargo, la salud el pez puede peligrar a menos que la calidad de estas aguas sea totalmente evaluada mediante análisis químicos e incluso biológicos.

Estas aguas provienen del agua de lluvia infiltrada a través del suelo hasta la capa freática, cuya profundidad depende de varios factores como: la profundidad de la capa impermeable, la cantidad de precipitaciones, la porosidad del suelo y la topografía local.

Normalmente estas aguas no están saturadas de oxígeno, pero están supersaturadas de nitrógeno, y si son ácidas tienen un alto contenido en anhídrido carbónico. Por eso, será necesaria una intensa aireación para añadir oxígeno y eliminar nitrógeno y anhídrido carbónico.

Respecto al agua embotellada y a la obtenida de los equipos de aire acondicionado os aconsejamos que no la utilicéis nunca en la creación de vuestro acuario.

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